Microrrelato seleccionado en el concurso «Relatos de Altura» 2022.

El aire es tan delgado que no concede permiso a respirarse. Las otras montañas que siempre estuvieron lejos se dejan acariciar como doncellas. Puedo, desde esta altura, verlas despertar somnolientas, jóvenes y ariscas. Ignoro por qué razón fui elegido para haber llegado aquí y no sé si podré alguna vez contarlo a otros. Huelo a sudor y estoy extenuado. He dejado atrás el cuerpo y es probable que haya muerto ayer o el día antes. Me quito las gafas de ventisca para poder llorar a gusto. Desde aquí puedo hacer girar el espacio, cambiar el arriba por abajo, verme en una esfera de la que soy el centro y sentir tu crueldad al permitirme apropiarme de esto. Te has llevado a mis amigos y dejarme estar aquí, aterido, es mi precio. Pido quedarme unos minutos más y seguir sobreviviendo. Me siento culpable por sentir esta paz y que me toques.

 

Relatos de Altura